Reunirse con la Brigada Roughneck para un crucero Porsche por Hamburgo

Reunirse con la Brigada Roughneck para un crucero Porsche por Hamburgo

Disfrutamos de cualquier excusa para cargar las baterías de la cámara y empacar una bolsa para pasear en los Porsches de nuestros amigos, y especialmente las que involucran fines de semana completos en autos rápidos bajo los cielos sublimes del verano. A principios de la temporada, también conocida como la brutal ola de calor en el continente, nos unimos al club Porsche de la Brigada Roughneck para una excursión por Hamburgo llamada TooCool2Cruise.

El club solo por invitaci√≥n cuenta con miembros de Suecia a los Estados Unidos, y aunque no ven√≠amos de tan lejos, todav√≠a ten√≠amos que hacer el viaje de 370 km desde Essen a Hamburgo para conocer a todos, tan temprano el jueves por la ma√Īana nos congregamos y nos dividimos. Nuestro peque√Īo grupo, entre cinco autos, conduce hacia el noreste: un tren entre las dos ciudades cuesta solo unos 10 euros, pero vali√≥ la pena gastar el dinero extra en gasolina para el transporte de seis pisos.

Al llegar al hotel, fuimos recibidos por el presidente del club, David Campo de Suecia, y despu√©s de que se bebieron los caf√©s necesarios y se intercambiaron los hola-agradables de conocer, exhumamos nuestras bolsas de los frunks y nos dirigimos hacia el garaje para estacionar los autos y esperar a que llegue el resto de nuestro convoy. Todos disfrutamos una cerveza o dos o cuatro, y todos intercambiaron historias y revisaron los Porsches de los dem√°s de esa manera vertiginosa y anticipatoria que todos hacemos en las √ļltimas horas anticipadas antes de que los fines de semana comiencen por completo.

Nos reunimos con el resto de los participantes a lo largo del d√≠a, flotando entre el bar y las mesas, y despu√©s de una noche de descanso y un excelente desayuno el viernes por la ma√Īana tuvimos nuestro primer viaje como escuadr√≥n completo de P-Car. Nos abrimos paso a trav√©s de Hamburgo, conectando los puntos en puntos de referencia como la famosa Elbphilharmonie, una gran sala de conciertos con una arquitectura muy singular, y el Speicherstadt, el mayor conjunto de almacenes del mundo en el mundo, y el puerto verdaderamente masivo de Hamburgo repleto de buques y gr√ļas y contenedores y otros instrumentos de gran porte internacional de carga fluvial.

Mi amigo Tom y yo decidimos hacer una visita r√°pida al antiguo mercado de pescado para tomar algunas fotos frente a dos 911 m√°s viejos. Conduciendo por las calles con la tripulaci√≥n, ya sea solo dos autos a la vez o una docena, atrajimos una cantidad de atenci√≥n inesperada pero muy apreciada. Las personas a pie, en scooter y en bicicleta sacaban sus tel√©fonos para tomar una foto de nosotros en cada esquina y parada de autob√ļs: todas las caras amistosas pegadas con grandes sonrisas y algunos elogios gritaban aqu√≠ y all√° cada vez que damos una vuelta.

M√°s tarde en la tarde, todos volvimos a reunirnos para comer en el puerto. Aparcamos en un bar de la playa con una bonita vista de los muelles, y despu√©s de un s√°ndwich de pescado particularmente bueno, volv√≠ a subir al asiento del pasajero y nos mudamos a Putschplace, un tipo de parque de diversiones. Un chico local de Hamburgo se uni√≥ a nosotros con un fant√°stico Alfa Romeo Giulia 105, y algunos lugare√Īos m√°s nos acompa√Īaron con algunos de sus autos, ¬°siempre es agradable conocer gente nueva con el mismo entusiasmo que nosotros! El Alfa y el Z eran bastante geniales, pero lo m√°s destacado para m√≠ fue el Turbo con librea de Wrangler.

Caminamos un rato y disfrutamos de la compa√Ī√≠a de los dem√°s hasta que el sol comenz√≥ a ponerse, y luego regresamos para nuestra ruta de regreso al hotel en K√∂hlbrandbr√ľcke, un gigantesco puente sobre el puerto que mide 3.618m de largo y nos mantiene a 50m. encima de los portacontenedores y los innumerables muelles que conforman el centro log√≠stico de Hamburgo. ¬°Bonitas vistas y una buena banda sonora cuando redujimos la marcha para el t√ļnel de Elb!

En general, un gran fin de semana disfrutando de autos geniales, pero, como siempre, no sería tan bueno sin sus conductores.